El problema que presenta el Sistema Colectivo Metro (STC) en la Ciudad de México no es reciente, y se vino a convertir en una crisis por el descuido de las autoridades en su mantenimiento permanente y la insuficiente inversión en infraestructura, para evitar fallas o accidentes que pongan en riesgo la integridad y la vida de sus usuarios, que no tienen otra alternativa de transporte.
El Metro capitalino es obligado a operar en condiciones muy difíciles de deterioro: fallas constantes, retrasos prolongados, saturación, humo en estaciones, cortocircuitos y lejos de ofrecer un servicio seguro y eficiente, el Metro se ha convertido en un espacio de incertidumbre, donde los pasajeros deben viajar con miedo y soportar aglomeraciones.
Se acerca el 3 de mayo, fecha en que nos recuerda una de las tragedias más dolorosas en la historia reciente de la capital del país: el colapso de un tramo elevado de la Línea 12 del Metro, ocurrido en 2021. Aquella noche, alrededor de las 22:00 horas, el tramo ubicado entre las estaciones Olivos y Tezonco se desplomó mientras un tren con pasajeros circulaba sobre él. El accidente dejó un saldo de 26 personas fallecidas y más de cien heridas de gravedad. Investigaciones posteriores señalaron deficiencias en la construcción, particularmente en la unión de las vigas metálicas con la losa de concreto, así como fallas estructurales en los pernos, además de la falta de mantenimiento adecuado.
La tragedia, sin embargo, ya había sido advertida: durante años, vecinos y usuarios denunciaron ruidos extraños, vibraciones y deformaciones visibles en la estructura, pero las alertas fueron ignoradas.
Entre las víctimas se encontraban tres integrantes del Movimiento Antorchista en Tláhuac: José Juan Galindo Soto, Jesús Baños García y Evaristo Lucas Santiago, quienes perdieron la vida mientras regresaban a sus hogares.
Y lo más grave es que a cinco años del accidente, el sistema continúa presentando incidentes graves. Uno de los más recordados ocurrió en enero de 2023, cuando una joven estudiante de artes plásticas de la UNAM perdió la vida tras un choque de trenes en la Línea 3, evidenciando nuevamente las deficiencias operativas y la falta de condiciones seguras en el servicio.
Ante este contexto, el Movimiento Antorchista en la Ciudad de México anunció que el próximo 3 de mayo realizará una procesión en memoria de las víctimas de la Línea 12. El contingente partirá del Arco de Zapotitlán, en Tláhuac, hacia la estación Olivos de la Línea 12, lugar donde ocurrió el colapso. Los asistentes portarán velas encendidas y colocarán una ofrenda floral en honor a los caídos.
Al respecto, la dirigente del antorchismo en la capital del país, Gloria Brito Nájera, señaló que las condiciones actuales del Metro siguen representando un peligro constante para millones de usuarios. Denunció la falta de mantenimiento, la escasa inversión y la omisión de las autoridades ante los problemas evidentes del sistema.
Asimismo, hizo un llamado a garantizar un transporte seguro y digno para la población, y subrayó que la memoria de quienes perdieron la vida en la tragedia de la Línea 12 debe mantenerse viva, no sólo para rendirles homenaje, sino como una exigencia de no repetición.
La procesión, afirmó, “no sólo busca recordar a las víctimas, sino también alzar la voz ante una realidad que continúa poniendo en riesgo a quienes todos los días dependen del Metro para poder transportarse”.




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