En los últimos años, el uso de teléfonos celulares en las escuelas ha generado un intenso debate. Mientras algunos argumentan que estos dispositivos pueden ser herramientas educativas valiosas, otros sostienen que distraen a los estudiantes y afectan su rendimiento académico.
Ante estas condiciones, un punto de acuerdo de urgente y obvia resolución propuesto por el legislador Pablo Trejo Pérez ante la Comisión Permanente del Congreso de la Ciudad de México (el cual fue aprobado), exhorta a la Secretaría de Educación Pública (SEP) a valorar la implementación de un acuerdo educativo nacional junto con los diversos actores del sistema educativo, con el fin de definir las acciones oportunas.
Enfatiza en su propuesta que regular la tecnología en el aula busca resguardar el interés superior de la niñez y asegurar entornos de aprendizaje protegidos. Es decir, promover la regulación del uso de teléfonos celulares, herramientas de inteligencia artificial y redes sociales en las escuelas durante la jornada escolar.
Pablo Trejo ostenta que la tecnología representa un avance valioso, pero su uso constante y no regulado en los planteles educativos se ha convertido en un factor severo de distracción que afecta la concentración y el rendimiento académico.
También, advierte sobre la exposición del alumnado a riesgos del entorno digital como el ciberacoso, el grooming y el sexting. En el contexto internacional, ilustra que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), 114 sistemas educativos en el mundo ya aplican disposiciones para restringir o regular estos dispositivos.
Como ejemplo, dio cuenta de los casos de naciones como Francia, Croacia, Países Bajos, Costa Rica y Malta, y destaca que, en territorio holandés tres cuartas partes de las escuelas secundarias evaluadas reportaron mejoras en la concentración tras limitar dichos aparatos.
Es más, el diputado del Distrito 15 de Iztacalco, en la ciudad de México, fundamenta su propuesta al destacar datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), los cuales señalan que el 67.7% de las niñas y niños de entre 6 y 11 años en el país utiliza un teléfono celular, proporción que alcanza el 92.2% en el sector de adolescentes de 12 a 17 años.
Como corolario, el legislador Iztacalquense refiere que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se pronunció anteriormente sobre la importancia de debatir la adopción de medidas que regulen el uso de celulares por parte de menores de edad, posicionando el tema como una prioridad de interés público con implicaciones en la salud y la educación.
Por otra parte, es de señalar que en un informe reciente titulado ¿Prohibir o no prohibir? Monitoreo de las regulaciones de los países sobre el uso de teléfonos inteligentes en la escuela, la UNESCO recomienda a las escuelas actuar con cautela al imponer prohibiciones, pues es fundamental considerar el papel de la tecnología en el aprendizaje y basar cualquier política en evidencia sólida.
Especifica que, “la exposición a herramientas digitales como los teléfonos móviles puede ayudar a los estudiantes a desarrollar una visión crítica de las tecnologías emergentes. Además, es esencial que aprendan tanto los riesgos como las oportunidades que implica su uso, desarrollen habilidades críticas y comprendan cómo interactuar con la tecnología de manera equilibrada. Alejar a los estudiantes de la innovación tecnológica podría ponerlos en desventaja”.



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