Con un homenaje lleno de recuerdos, música, poesía, baile y expresiones de arte y cultura, antorchistas de la colonia 6 de Junio, en Gustavo A. Madero, conmemoraron el 25 aniversario luctuoso de Guadalupe Villalobos, destacada luchadora social, educadora y fundadora de la escuela primaria Wenceslao Victoria Soto.
Como todos los años, el homenaje estuvo acompañado por sus familiares, la dirigente del Movimiento Antorchista en la Ciudad de México, Gloria Brito Nájera, la líder en la zona, Leticia Pablo Delgado, así como por la destacada antorchista María de la Luz Sifuentes, quien durante muchos años compartió con Lupita el trabajo y la lucha en esta colonia. La presencia de quienes la conocieron y convivieron con ella permitió mantener vivo el recuerdo de una mujer que dejó una profunda huella entre las familias de la comunidad.
Durante el homenaje, Gloria Brito Nájera, destacó que recordar a Lupita no debe reducirse a mirar al pasado, pues su ejemplo permanece vivo en las obras que dejó y en las personas que conocieron su trabajo.
Señaló que Guadalupe Villalobos entregó su vida a un ideal que no era personal, sino colectivo, pues dedicó sus esfuerzos a mejorar las condiciones de vida de quienes enfrentan pobreza, desigualdad e injusticia.
Manifestó que quienes han dedicado su vida a una causa permanecen en la obra que dejaron y en la memoria de las personas que conocieron su trabajo. En el caso de Lupita, su legado sigue presente en la escuela que ayudó a construir, en la colonia 6 de Junio y en las nuevas generaciones que se han formado en ella.
Una de las obras que mejor representa su legado es la escuela primaria Wenceslao Victoria Soto. Para hacerla posible, recordó Gloria Brito, Lupita tuvo que recorrer las calles de la colonia, visitar a las familias y trabajar para que los niños contarán con un espacio digno para estudiar.
Pero su preocupación no se limitó a que los pequeños tuvieran una escuela. También buscó que recibieron una educación más completa, en la que tuvieran un lugar importante la cultura, el arte y la formación humana.
Destacó que Lupita comprendió que la educación debía contribuir a formar niños y jóvenes con conocimientos, pero también con sensibilidad, solidaridad y capacidad para interesarse por los demás.
Por ello, resaltó la importancia de acercar desde temprana edad a las nuevas generaciones a la lectura, la poesía, la música, el baile y las distintas expresiones culturales, pues el desarrollo humano no puede limitarse únicamente al aprendizaje de materias académicas.
Recordó también que Lupita trabajó de cerca con las familias de la colonia 6 de Junio y convirtió la organización y la lucha colectiva en una forma de transformar las condiciones de su comunidad.
Sostuvo que la mejor manera de rendirle homenaje no es solamente recordarla cada año, sino continuar trabajando por aquello en lo que creyó y por lo que dedicó gran parte de su vida.
Recordar a quienes ya no están, dijo, implica también reconocer la deuda que se tiene con ellos y mantener vivo su ejemplo. En el caso de Lupita, mencionó, esa deuda se puede honrar dando continuidad a la obra que inició y a la lucha que emprendió por mejores condiciones para las familias y para las nuevas generaciones.
El homenaje concluyó en un ambiente de arte y cultura, con presentaciones de poesía, música y baile, expresiones que también forman parte del legado que Lupita impulsó desde la educación y que hoy permiten que niños y jóvenes desarrollen sus capacidades, su sensibilidad y su amor por la cultura.
Así, una vez más, la colonia 6 de Junio recordó a Guadalupe Villalobos, cuya presencia permanece en la escuela que ayudó a construir, en las familias que conocieron su trabajo y en una comunidad que, año con año, mantiene vivo su recuerdo.





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