Otra vez, vuelven las calumnias criminalizando al Movimiento Antorchista

Gloria Brito Nájera  

El pasado domingo 3 de octubre, se dio un escándalo más protagonizado por el presidente López Obrador en contra de los que considera sus «enemigos», fue un hecho al que llamaron «el portazo». Al parecer, de común acuerdo con el gobierno, durante un acto en el recinto ferial de Huauchinango, Puebla, en donde el presidente daba cuenta de los apoyos a los damnificados por el huracán Grace, se permitió irrumpir al lugar a unas 300 personas pertenecientes a la Coordinadora Plan de Ayala (CNPA), encabezadas por Abdías Orduño, que reclamaban no haber sido censados por los servidores de la nación (activistas de morena pagados con el erario federal).

En el diario digital ContraRéplica el periodista Mario Alberto Mejía (4 de oct. 21) informó con el título «Noticias finales de la irrupción en Huauchinango (lo que no se vio)». Que a pesar que el acto estaba resguardado por personal del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional, antes del incidente que relato, el grupo de manifestantes se situó afuera del recinto ferial y aplaudió a la llegada del presidente. Después el grupo traspasó sin problemas las vallas metálicas custodiadas por la Guardia Nacional, y «las puertas del foro se abrieron mágicamente. Igual que las vallas metálicas» refiere ContraRéplica, para interrumpir con gritos y sombrerazos llamando la atención del presidente y sus funcionarios.

Ante el desorden provocado, entre gritos y reclamos de la turba, «alguien le dijo al presidente, ¡Son antorchos, señor! «Obrador se paró enojado y dirigiéndose a los manifestantes gritó, «¿Me van a permitir hablar? ¿Van a guardar silencio? ¿Me van a escuchar?; y volvió a repetir, ¿Me van escuchar?», como por milagro los ruidos cesaron. Obrador dijo que había inconformidad de organizaciones sociales como Antorcha Campesina a quien acusó de estar acostumbrada a que se entregaran apoyos a ellos, y ellos los repartían, y siempre se quedaban con los apoyos, ahora no será así, ahora se entregarán sin intermediarios…, etc., etc. Por la relatoría que hace el periodista Mario Alberto Mejía de ContraRéplica, quien agrega que Abdías Orduño, se quejó que le habían negado ser candidato de morena en las elecciones pasadas, el periodista deduce que todo fue una parodia, que no fue natural, que fue un sainete. Sin forzar mucho la lógica todo indica que fue un montaje, que todo estaba previamente acordado.

Aquí, cabe la pregunta, ¿por qué y para qué todo este teatro, todo este escándalo potenciado en los medios? Resulta difícil equivocar la respuesta: Para seguir la campaña del presidente de criminalizar al Movimiento Antorchista Nacional que, desde hace tres años, este gobierno viene desatando en contra de nuestra organización social, constituida por el pueblo organizado, campesino, amas de casa, obreros, estudiantes y profesionistas, que han decidido unirse para luchar por un México más justo y un reparto de la riqueza social más equitativo. He aquí la diferencia, López Obrador no quiere un pueblo organizado, lo que busca es que la clase trabajadora de México lo siga ciegamente como el mesías que pretende ser, por eso combate con odio a los que no se someten a sus designios y voluntad. La maniobra está clara, Antorcha le estorba, y como en tres años no ha logrado destruirla con su larga campaña de acusaciones sin pruebas y calumnias, nos criminaliza públicamente a través de los medios de comunicación nacionales y extranjeros.

No está por demás mencionar, que los antorchistas amparados en la constitución de nuestro país, nos organizamos, ejercemos nuestro derecho a la petición, y nos manifestamos, y gracias a ello logramos miles de apoyos, programas sociales y apoyos a la vivienda, y en todos los casos, sin excepción, nuestros compañeros beneficiados, cientos de miles lo pueden constatar, recibieron el apoyo en sus manos, directamente de los funcionarios de las dependencias correspondientes, ni un solo centavo paso por las manos de los dirigentes, como quiere acomodar sus calumnias López Obrador, el presidente sabe que es así. La explicación está hecha para la gente, limpia y de buena fe, que quiera conocer la verdad de nuestra organización.

Los antorchistas del país entendemos el juego perverso de morena en contra de nuestra organización. Morena quiere seguir capitalizando votos, con recursos que salen de nuestros impuestos, para tener, a través de los programas, a los beneficiarios cautivos y obligados por los servidores de la nación, que son activistas de ese partido, y así no perder el poder, lo que resulta muy peligroso, para todos los mexicanos, por el desmoronamiento del país que está provocando. López Obrador no quiere que el pueblo se organice, quiere al pueblo, pero pulverizado, sólo para que le den votos. Que no haya quién lo critique, ni quién le reclame, por los muchos errores que se están cometiendo por este gobierno.

Pero sepa morena que el pueblo organizado en Antorcha no dejará de denunciar, no dejará de decir la verdad. Levantamos la voz y protestamos, por más de medio millón de mexicanos muertos por COVID, que se pudieron haber evitado; por los 33 millones de mexicanos que carecen de servicios de salud; por la caída drástica de nuestra economía, que necesitará una década (diez años) para recuperar los niveles que teníamos antes de morena; por la pérdida de cientos de miles de empleos; por el incremento de la pobreza, ya que, pese a los programas, se sumaron a ella más de 4 millones de mexicanos; por el incremento de las muertes por violencia por el crimen organizado, aunque le duela al presidente, más que en el gobierno de Felipe Calderón y Peña Nieto.

Todo esto no deja de ser una embestida en contra de los más pobres de nuestro país. Mexicanos si saben entender, entiéndanlo.