Pese al cierre fronterizo con EU, algunos negocios en México la libran

 

Rebeca Marín

Las restricciones impuestas por Estados Unidos en su frontera con México hace 17 meses (el 21 de agosto) han provocado que los comercios pequeños y medianos ubicados en su territorio se vean afectados, pues miles de mexicanos se ven impedidos a hacer sus compras por temor a una mayor propagación del coronavirus.

Mientras que los comercios del vecino del sur han podido sortear de mejor manera la crisis porque el gobierno federal ha rechazado cerrar la frontera a cualquier nación.

Jorge Molina Larrondo, consultor en políticas públicas y profesor del Tecnológico de Monterrey, destaca la importancia que tiene la movilidad fronteriza, ya que estima que el 75% de las exportaciones nacionales hacia el país más poderoso del mundo se hace vía terrestre.

Para agilizar el cruce de mercancías entre México y Estados Unidos existen programas de certificación de seguridad como C-TPAT ( Customs Trade Partnership Against Terrorism ) y el OEA (Operador Económico Autorizado, detalló el también negociador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por parte de México en los años 90.

Actualmente hay 438 empresas mexicanas de transporte terrestre de larga distancia ante la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), agregó. El cierre en la frontera no ha provocado retrasos en el cruce de mercancías, aseguró Eugenio Salinas, presidente de la comisión de comercio exterior de la Concamin, quien también destacó un programa de inspección conjunta para exportaciones agroalimentarias que ha reducido costos, mermas, decomisos y rechazos de este tipo de productos que provienen de México.

La frontera entre Estados Unidos y México era la más transitada del mundo hasta antes de la pandemia del coronavirus, según un documento publicado por Miranda Partners. Las restricciones para entrar a Estados Unidos es al movimiento de personas, no a la carga, señaló Molina Larrondo.

La prohibición no aplica al comercio transfronterizo, a ciudadanos y residentes permanentes legales de Estados Unidos, así como a las personas que viajan con fines médicos o para asistir a la escuela.

“Donde está el efecto de ese cierre de la frontera es para el tráfico peatonal y vehicular no esencial, y está afectando a las economías locales de tiendas de autoservicio, departamentales; restaurantes, gasolineras, etc.”, explicó Eugenio Salinas, presidente de la comisión de comercio exterior de Concamin.

“Las ciudades fronterizas también han perdido dinero en forma de impuestos a las ventas porque no hay ventas, esta falta de ingreso para las ciudades afecta los servicios que pueden otorgar en las ciudades”, comentó Irasema Coronado, directora de la School of Transborder Studies de Arizona State University (ASU) en el documento divulgado por Miranda Partners.

En el caso de Nogales, Arizona, en 2019, entre el 65% y el 70% de los impuestos sobre las ventas eran de compradores mexicanos; en Douglas, también Arizona, el 80% de los impuestos se generaban a través de ventas a visitantes mexicanos.

Esta caída en la recaudación se ve reflejada en problemas fiscales y un menor gasto público, así como en la necesidad de echar mano de recursos federales para no recortar el presupuesto asignado para los servicios básico. Algo que Calexico, California, ya está experimentando.

En Laredo, Texas, el panorama no es diferente, pues entre el 60 y 70% de los comercios en el centro de la ciudad, están cerrados, sostuvo Eugenio Salinas de Concamin.

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