Marco Antonio Zavala
Con un mercado global de videoseguridad estimado aproximadamente en79 mil millones de dólares y un volumen de información que superará los 180 zettabytes de datos generados a nivel mundial, la industria se encamina hacia 2026 como un motor clave de eficiencia, rentabilidad e innovación para las organizaciones.
Impulsada por la Inteligencia Artificial (IA), el análisis de datos en tiempo real y criterios de sostenibilidad, la videoseguridad evolucionará de un sistema de protección a una plataforma estratégica para sectores como retail, minería, manufactura y ciudades inteligentes.
De acuerdo con Axis Communications, la adopción de analítica de video e IA en el borde permitirá a las empresas procesar información en tiempo real sin depender completamente de grandes centros de datos, reduciendo costos de ancho de banda y acelerando la toma de decisiones ante eventos críticos. Esta evolución tecnológica abre la puerta a modelos operativos más ágiles, escalables y con mayor retorno de inversión.
“Las organizaciones ya no buscan únicamente proteger activos, sino convertir la videoseguridad en una fuente de información accionable que impacte directamente en la productividad y la continuidad del negocio. El análisis en el borde y los algoritmos más eficientes permiten responder con mayor rapidez y optimizar recursos en entornos cada vez más complejos”, explica Leopoldo Ruíz, director regional para Latinoamérica en Axis Communications.
El crecimiento del volumen de datos y la necesidad de mayor eficiencia están impulsando modelos híbridos que combinan almacenamiento en la nube con procesamiento local, junto con nuevas técnicas de compresión y cifrado que fortalecen la seguridad de la información. En este contexto, el control de acceso se consolida como un eje estratégico de inversión, integrando credenciales móviles, biometría y reconocimiento facial en plataformas IP que permiten operaciones más automatizadas, interoperables y seguras.
La sostenibilidad marcará también las decisiones de compra y renovación tecnológica. Dispositivos con menor consumo energético, fabricados con materiales responsables y con ciclos de vida más prolongados, permitirán reducir el impacto ambiental y optimizar el costo total de propiedad. A su vez, las plataformas abiertas facilitarán la incorporación de nuevas funciones sin reemplazar equipos, maximizando la inversión a largo plazo.
Con estas tendencias, 2026 se perfila como un año decisivo para la videoseguridad, que dejará de ser un centro de costo para convertirse en una palanca de valor estratégico, alineada con eficiencia operativa, crecimiento del negocio y compromisos globales de sostenibilidad.




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