Marco Antonio Zavala
Durante años, la conversación gastronómica de la Ciudad de México se concentró en colonias como Roma, Condesa y Polanco. Sin embargo, la forma en la que elegimos salir,
comer y disfrutar nuestro tiempo libre está cambiando. En una capital donde el tráfico y los largos desplazamientos forman parte de la rutina diaria, cada vez más personas buscan experiencias memorables cerca de casa. Hoy, el verdadero lujo no siempre es conseguir una reservación en el lugar demoda, sino encontrar un espacio que combine buena comida, hospitalidad y ambiente sin tener que cruzar toda la ciudad.
Interlomas forma parte de esta transformación. La zona ha comenzado aconsolidarse como uno de los polos gastronómicos más atractivos de laciudad, con espacios que combinan cocina de calidad, hospitalidad y ambientes concebidos para desconectarse del ritmo acelerado de la ciudad.
Es en este escenario donde ALMAR ha encontrado su esencia.
Inspirado en los sabores del Pacífico mexicano y la frescura de Baja California, el proyecto nace con la intención de trasladar a Interlomas la sensación de una escapada frente al mar: ingredientes frescos, una atención cercana, una arquitectura que invita a bajar el ritmo y una atmósfera pensada para disfrutar sin prisas.
Más que un restaurante, se ha convertido en un punto de encuentro para quienes viven, trabajan o visitan la zona y desean descubrir una experiencia sofisticada y relajada, sin la necesidad de desplazarse a los circuitos tradicionales de la ciudad.
Hoy, salir a comer implica mucho más que elegir un buen menú.
Las personas buscan espacios donde puedan celebrar, conectar y crear recuerdos. Bajo esa filosofía, el lugar complementa su oferta gastronómica con experiencias que enriquecen cada visita, desde talleres de cocina y noches de jazz hasta eventos de maridaje y encuentros diseñados para fortalecer el sentido de comunidad.
La cocina rinde homenaje a los ingredientes, técnicas y tradiciones del Pacífico mexicano.
Cada platillo busca despertar emociones y evocar recuerdos a través de sabores frescos y cuidadosamente ejecutados, convirtiendo cada visita en una experiencia distinta.
En una ciudad donde el tiempo se ha convertido en uno de los bienes más valiosos, la cercanía también es parte del lujo. Porque los grandes planes ya no dependen de recorrer largas distancias: hoy, las experiencias que realmente valen la pena pueden estar mucho más cerca de casa.



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