Mientras el Gobierno de la Ciudad de México destaca en su Segundo Informe de Gobierno una reducción de 64 por ciento en los delitos de alto impacto respecto de 2019, las cifras de periodos más recientes muestran incrementos en algunos delitos que afectan directamente a la población.
De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante el primer semestre de 2026 el feminicidio aumentó 29.7 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2025. La extorsión también registró un incremento de 17.78 por ciento, mientras que el robo en transporte público creció 16.3 por ciento. El SESNSP señala que sus estadísticas se construyen a partir de las carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías.
La situación de la extorsión llama particularmente la atención al revisar periodos semestrales. Durante el segundo semestre de 2025, este delito aumentó 376 por ciento respecto al segundo semestre de 2024. En ese mismo periodo, el robo en transporte público creció 21 por ciento y el narcomenudeo 9.8 por ciento. Estos datos también han sido reportados a partir de las estadísticas del SESNSP.
Los incrementos recientes contrastan con el balance que la administración de Clara Brugada presentó en su Segundo Informe de Gobierno. El documento reporta que entre enero y junio de 2026 los delitos de alto impacto disminuyeron 64 por ciento respecto al mismo periodo de 2019, al pasar de un promedio de 145 a 51 delitos diarios.
La diferencia no necesariamente está en las cifras, sino en el periodo de comparación. Mientras el Gobierno capitalino utiliza como referencia 2019, un año con niveles de violencia considerablemente mayores, las comparaciones interanuales permiten observar qué está ocurriendo más recientemente.
Gloria Brito Nájera, dirigente del antorchismo capitalino, señaló que estos datos deben llevar a las autoridades a no conformarse con balances generales y a revisar con mayor atención aquellos delitos que siguen afectando cotidianamente a las familias capitalinas.
Desde esta perspectiva, la seguridad no puede medirse únicamente con comparaciones de largo plazo, sino también a partir de lo que ocurre en las calles, en el transporte público y en las colonias donde la población enfrenta diariamente robos, extorsiones y violencia.
El caso de la extorsión resulta especialmente relevante. El Gobierno capitalino ha anunciado acciones específicas para combatir este delito, entre ellas el Pacto Contra la Extorsión; sin embargo, los registros del SESNSP muestran que la problemática continúa presente y que requiere resultados que puedan ser percibidos por la población.
El propio Gobierno de la Ciudad en junio de 2026 reportó una reducción de 65 por ciento en los delitos de alto impacto frente a 2019.
Resulta necesario identificar dónde persisten los problemas y qué delitos están creciendo.
Para Brito Nájera, la seguridad debe traducirse en condiciones reales y efectivas para las familias trabajadoras, particularmente para quienes utilizan diariamente el transporte público y viven en colonias donde la presencia de las autoridades y los servicios públicos son insuficientes.
«La discusión, por tanto, no debe limitarse a determinar si la delincuencia bajó o subió en términos generales. Lo fundamental es conocer qué delitos disminuyeron, cuáles aumentaron, en qué zonas y durante qué periodos, para que las políticas de seguridad responden a la realidad que enfrenta la población de la Ciudad de México», manifestó.



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